martes, 15 de julio de 2014

Fuga.

Te miraba a vos, sin ganas de comprender, sin dejar de lado la manía de escribir sin pensar, así... de la nada que se vengan los pensamientos y las ideas sin corregir, con la primer palabra que venga. Dejar que los impulsos iniciales conozcan la luz de las teclas y comiencen a imprimir lo que no puedo ver. No lo puedo ver. No sé qué es lo que no distingo. Estaba pensando que, si me dejás, me escapo. Me junto unos mangos y me pago el primer boleto adonde sea. Lo más lejos posible. Y ahí me armo una nueva vida. Si junto trescientos pesos... ya los tengo. Vendí la bici y ya los tengo. ¿Qué hago si junto trescientos mangos? Me tomo el palo. Quería hacer eso desde siempre. Desde hace tres años quiero tomarme el palo, y ahora no sé. ¡Ni que tuviera una familia a la que mantener! Pero sí, parece que me encaaaaaaanta buscarme responsabilidades y hasta una relación es una responsabilidad. Bien dicen que estás comprometido. El abuelo dice que mande todo a la mierda, que si estorba que deje todo a un lado y me trace objetivo, me TRACE OBJETIVOS... OBJETIVOS. Aaaah, sí. Somos todos unos capos cuando hay que hablar de la vida ajena. Tenés que hacer ésto, aquéllo y lo otro. Y yo asentí con la cabeza aunque no estuviera de acuerdo. Podría irme al norte y cocinar para la gente, mientras pienso qué hacer. Podría irme a otra ciudad y trabajar en bicicleta de cadete. No, no suena atractivo. ¿Y si te digo que me gustás pero me tengo que ir? ¿Adónde? No sé, éso no lo sé. Pero lejos. ¿Y lejos de qué? De lo que estuve soportando. De los esquemas de vida que me trazaron y no quise. ¿Por qué tiene que ser así, de esa manera tan tajante: estudiá para ganar plata y te casás con un tipo y tenés hijos y te vas de vacaciones....? Yo quiero irme. Irme de toda esa mierda. De tener que ser unifuncional. De tener que ser una boluda en una oficina. De tener que tener una casa en un "buen lugar". Y tener un "buen auto". ¡Andá a cagar!

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